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Los Taínos

Los Taínos

Los Taínos. Su cultura única es altamente respetada aún hoy, sobre todo en la República Dominicana, con la celebración de numerosas fiestas tradicionales.

Vocabulario

Asentamiento: Settlement
Ensimismado: Self-centred
Ancestros: Ancestors
Precolombino: Pre-Columbian
Portavoz: Spokeperson
Cielo: Heaven
Infierno: Hell
Pasatiempo: Pastime
Cancha: Field
Patrimonio: Heritage

Verbos

Embarcarse: To embark, to board
Rodear: To surround
Modelar: To shape
Alojar: To lodge
Negar: To deny, to reject

Con un probable origen en una tribu Arawak del Delta del Orinoco, en la actual Venezuela, los taínos se convirtieron en un pueblo disperso a partir del año 400 a.C. cuando se embarcaron en un viaje a las islas vecinas del Caribe: La Española, Jamaica, Puerto Rico, las Islas Vírgenes y las Bahamas. Posiblemente su asentamiento más famoso, debido a la llegada de Colón en 1492, fue en La Española (hoy Haití y República Dominicana).

Los taínos se enorgullecían de su sociedad bien organizada, autosuficiente y religiosamente ensimismada. Igualmente conocidos por sus hermosas obras de arte, los medicamentos producidos naturalmente y actividades deportivas innovadoras, los taínos no sólo consiguieron la admiración de los españoles en el siglo XV, sino que su cultura única es altamente respetada aún hoy, sobre todo en la República Dominicana, con la conservación de algunos antiguos asentamientos tribales taínos y la celebración de numerosas fiestas tradicionales.

Gran controversia ha rodeado la herencia taína de la República Dominicana, ya que algunos académicos sostienen que los nativos americanos fueron completamente aniquilados durante el período colonial español, mientras que otros afirman que sus ancestros continúan hasta nuestros días debido a los matrimonios mixtos con otros grupos étnicos.

Una variedad de palabras de uso común como "barbacoa", "hamaca", "tabaco" y "huracán" vienen del antiguo maipureano, la lengua oral de los taínos.

En la sociedad rural precolombina de los taínos la jerarquía y la religión estaban íntimamente relacionadas. Divididos en dos clases conocidas como naborías (plebeyos) y nitaínos (nobles), los taínos eran gobernados por un cacique (jefe), que, con la ayuda de un bohique (sacerdote o curandero), conducirían al pueblo en ceremonias con músicas y danzas de orientación religiosa actuado como portavoces entre los espíritus y los mortales. En cuanto a la religión taína, ellos creían en varios dioses a los que se referían como cemíes, así como en la existencia de una vida futura en la que, en función de sus acciones virtuosas o depravadas en la tierra y de si habían adorado al Cemí o no, pasarían la eternidad en un cielo paradisíaco o un infierno agonizante.

Talentosos artesanos y artistas, son numerosas las muestras del ingenio de los taínos: cerámica cuidadosamente modelada, cinturones exquisitamente tejidos o tallas religiosas, los taínos se rodeaban de sus hábiles, y por lo general prácticas, creaciones. Este gusto por lo práctico lo trasladaron igualmente a la construcción de canoas colosales y viviendas cónicas hechas con palmas. Conocidas como bohíos, las viviendas normalmente alojaban hasta quince familias, con lo que en solo bohío podían vivir hasta cien taínos. Por otra parte, algunos historiadores afirman que gracias al pasatiempo favorito de los Taínos, el batey, y por la capacidad de este pueblo para producir utensilios sofisticadamente realizados, los juegos de pelota siguen disfrutando de una popularidad extendida en la actualidad. Con 12 jugadores en cada lado, el objetivo del juego taíno era anotar tantos goles como fuera posible llevando el batu, una pelota de goma, de un lado de la cancha rectangular al contrario usando sólo los pies, los muslos, las piernas o los hombros, además de utilizar sus habilidades de tiro de precisión para evitar que el portero pudiera defender la meta y golpear el fondo de piedra, que era el espacio para marcar los tantos.

Aunque los antropólogos han debatido acaloradamente, pero sin resultados concluyentes, la continuidad del pueblo taíno en el actual Caribe, los visitantes de estas naciones insulares, y en especial de la República Dominicana, ciertamente no pueden negar la presencia permanente de la cultura taína. Con museos llenos de artefactos y útiles taínos, pueblos bien conservados o antiguas cuevas cubiertas de pictogramas, la República Dominicana presenta una cultura indiscutiblemente fascinante que, a pesar de ser sometida a las amenazas del colonialismo español, todavía constituye en la actualidad una parte esencial del patrimonio nacional único de la isla.