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La soleada ciudad mediterránea de Valencia es mundialmente conocida por sus sabrosas y suculentas naranjas. A tan sólo 30 kilómetros se encuentra Buñol, cuyos productos alimenticios gozan de una más que merecida fama. También debe su notoriedad a una curiosa costumbre de sus habitantes, que no sólo degustan su alimentos, sino que se cubren con ellos: cada año Buñol celebra La Tomatina, la mayor batalla de verduras del mundo. Situada a 30 kilómetros de la costa mediterránea y bien conectada con Madrid y Valencia a través de autopista y ferrocarril, esta encantadora ciudad entra en erupción en una encarnizada batalla campal de lanzamiento de tomates el último miércoles de cada agosto.

La “batalla” se celebra en el transcurso de una semana en la que tienen lugar diferentes actividades y celebraciones previas que culminan con la monstruosa batalla de tomates que dan fin a las fiestas.

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Indiscutiblemente la mayor batalla de tomates a nivel mundial, La Tomatina, comenzó de una forma divertida. Durante los años 40, un grupo de amigos inició una guerra de tomates en la plaza mayor de Buñol por razones inciertas. Se desconoce si el primer disparo iba dirigido a algún funcionario municipal o simplemente hacia algún desafortunado viandante situado en la línea de fuego. Sin embargo, muy pronto el bullicioso vandalismo que arrastraba a los viandantes a la refriega desembocó en el disfrute de los allí presentes, hasta tal punto que desde aquel momento en adelante, la fiesta se viene celebrando anualmente cobrando mayor importancia año tras año.

Con el propósito de atraer turistas a la pequeña localidad de Buñol (lo que supondría más “dianas”), La Tomatina se ha convertido en una explosiva fiesta que coincide con el festival del santo patrón de la ciudad. Durante la semana que culmina con la batalla épica, un abarrotado Buñol con casi 20.000 personas, se llena de desfiles, fuegos de artificio, comida y fiestas en la calle. La noche previa a La Tomatina, las estrechas calles bajo el imponente campanario medieval se llenan de tomates mucho más apetecibles de lo que estarán al día siguiente. Calderos de exquisita paella, hervidas tradicionalmente sobre fuegos de leña durante el Concurso de Paellas, cerca de la Plaza del Pueblo, lugar de la inminente escaramuza. Vino y comida corriendo por toda la ciudad hasta altas horas de la madrugada, como un fabuloso presagio al estilo Dickens. Después de todo, ¿cómo se podría combatir sediento y con el estómago vacío?

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El miércoles por la mañana muy temprano, los comerciantes y propietarios de locales en torno a la Plaza se afanan por proteger puertas y ventanas ante la caótica avalancha. Grandes camiones con ruidos ensordecedores llegan a la abarrotada plaza, desde donde los instigadores oficiales comienzas a acribillar a la multitud expectante con la preciada mercancía: tomates blandos y fangosos traídos de todas partes de España.

Ataviados con ropa irremediablemente condenada a la basura, más de 20.000 personas toman represalias contra los camioneros, contra ellos mismos o contra cualquier cosa que se esté a su alcance. Rápidamente las calles se inundan de semillas, pulpa y jugo de tomate, posiblemente un buen inicio para la gran salsa marinara propia del oeste de Mont Blanc.

La locura lleva a que más de 90.000 kilos de tomates sean lanzados hacia cualquier cosa que corra, se agache, se pare, se gire o se defienda. Los turistas visitantes han de tener en cuenta que una cámara o una gorra se convierten en dianas prioritarias. Como en todas las buenas batallas, el asalto dura poco más de media hora. Todo el mundo se reconcilia con sus objetivos y los guerreros se dirigen al río para quitarse el pringue del pelo y del cuerpo.

Destacado
  • Se celebra el último miércoles de cada mes de agosto.
  • No tiene significado político o religioso, es sólo diversión.
  • Hay unos 20.000 participantes de todo el mundo.
  • Número de tomates usados: alrededor de 150.000…
  • Se lanzan cubos de agua a la multitud desde los camiones, como presagio de la lluvia de tomate que te va a venir.
  • Después de la batalla, te puedes lavar los pegotes a manguerazos en el río, donde la ciudad instala duchas públicas.
  • Cada año, la lucha se retransmite por las agencias más prestigiosas de España.

Vocabulario

Naranja: orange
Verdura: vegetables
Ferrocarril: railroad, train
Batalla: battle
Disfrute: enjoyment
Campanario: bell tower
Presagio: foreshadowing
Temprano: early
Abarrotado: crowd-filled
Basura: rubbish bin
Diana: target
Río: river
Pringue: saucy mess

Verbos

Conocer: to know
Cubrirse: to cover
Iniciar: to start
Combatir: to fight
Llegar: to arrive



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