Tesoros españoles sumergidos
Expertos arqueólogos calculan que el valor del patrimonio sumergido de galeones españoles en los diferentes océanos equivaldría al Producto Interior Bruto de Irlanda; otros, más prudentes, dicen que el valor es incalculable.
A partir del siglo XVI y en pleno auge del Imperio Español, se pone en marcha la llamada Flota de Indias. Dicha flota eran galeones españoles que transportaban mercancías desde el recién Nuevo Mundo descubierto hasta la vieja Europa. Dichos cargamentos debían pasar por la Casa de Contratación de Sevilla, que era el órgano encargado de llevar un registro de todos los materiales.
Pero la travesía atlántica no era nada fácil. Las naves estaban sujetas a diversos peligros, y el principal de todos era el propio mar. Las tormentas que azotan el Océano Atlántico dieron hundieron incontables navíos cargados de materias primas y, por supuesto, de oro y plata.
Además de las inclemencias climáticas, los galeones imperiales españoles estaban acechados por otros peligros más humanos. Las políticas de influencia de aquella época emanaban de tres gobiernos europeos: Inglaterra, Francia y España; y entre ellos se tejían alianzas y conflictos por las zonas de influencia americanas.
Indudablemente, el principal enemigo del Imperio Español de ultramar hasta el siglo XIX fue Inglaterra. Sus flotas de corsarios atacaban incesantemente los galeones españoles así como las ciudades costeras, tanto en España como en América. Muchas de las islas caribeñas pasaron a formar parte de la corona inglesa, como es el caso de Jamaica.
Francia y Holanda también fueron conquistando sus partes, y hasta hoy existen departamentos franceses en el Caribe (Martinica, Guadalupe…) y las Antillas Holandesas.
Este dominio de los estados europeos en el Caribe ponía en peligro la ruta más importante entre España y Nueva España (Méjico en la actualidad). Por ejemplo, se calcula que tan solo en las costas de la isla de Puerto Rico debe de haber unos 400 navíos hundidos, entre naves oficiales y otras dedicadas al contrabando.
Los gobiernos de la zona toman medidas para evitar los expolios, pero no siempre tienen suerte. Muchas personas contratan caza tesoros, con la esperanza de que la inversión que realizan al pagar las sumas que esas empresas piden, se vea multiplicada. La mayoría de las veces no es así.
Siempre se cree que los galeones españoles iban cargados de oro hasta el palo mayor, pero eso, la mayoría de las veces, no es cierto. La gran mayoría de los productos que estos barcos transportaban eran productos perecederos: alimentos, tabaco, cueros… que no resistían mucho tiempo.
Uno de los caza tesoros más importantes conocidos fue Mel Fisher. Fisher encontró en la zona de los Cayos de Florida un galeón español, el Nuestra Señora de Atocha, que fue hundido en 1622. Si búsqueda duró 20 años, pero fue recompensado con creces. Se calcula que Fisher subastó piezas de este galeón por una suma total de 400 millones de dólares, aunque hay dudas de la autenticidad de algunas monedas de plata, que se piensa que fueron acuñadas por el propio Fisher. Murió sin contar sus secretos.
Otro de los casos más sonados en los últimos años ha sido el de la empresa Odyssey, que descubrió un navío español, el Nuestra Señora de las Mercedes, hundido frente a las costas españolas, entre Cádiz y el sur de Portugal, en 1808. Este caso ha sido llevado ante el juez en Tampa por el estado español. En España se prohíbe traficar con el patrimonio histórico y las leyes son muy severas en este aspecto.
Vocabulario
Galeón: galleonCargamento: cargo
Tormenta: storm
Oro: gold
Plata: silver
Peligro: danger
Corona: crown
Costa: coast
Caza tesoros: treasure hunter
Moneda: coin
Verbos
Azotar: to lashTejer: to devise
Evitar: to avoid
Encontrar: to find
Hundir: to sink