Miguel Hernández
Miguel Hernández fue uno de los poetas jóvenes españoles más prometedores, cuya poesía reflejó toda la belleza y la pena de su país nativo durante la Guerra Civil española.
Nació campesino y le faltó una educación, pero se ganó la vida como pastor de ovejas. Su autoaprendizaje e interés por la poesía comenzó leyendo a los autores clásicos como Miguel de Cervantes, Góngora, y autores contemporáneos a él como Rafael Alberti o el modernista Rubén Darío. Su interés era tal que en 1931 decidió trasladarse a Madrid e intentar establecerse allí con su carrera literaria.
Su sueño se hizo realidad en 1933, duando a la edad de 23 años, publicó su primer libro de poesía bajo el título de Perito en Lunas. Se puede ver claramente que en su primer libro las metáforas y las formas clásicas eran características de sus escritores favoritos que habían sido sus grandes influencias. Su nombre empezó solamente a ser mencionado en los círculos literarios un año después de publicar su primer trabajo. Ganó el mayor reconocimiento en 1936, después de publicar El Rayo que no Cesa, un grupo de poemas que expresaban el sufrimiento de un amor no correspondido a través de imágenes surrealistas y simbólicas que fueron alabadas unánimemente por todos.
Su estilo se fue desarrollando y su carrera literaria quedó apartada temporalmente debido a la falta de dinero, forzándolo a abandonar Madrid. A su vuelta trabó amistad con autores como Federico García Lorca y Pablo Neruda, que se convirtió en su protegido. Se unió al grupo de escritores que apoyaban la causa republicana a través de sus escritos y también luchó contra el fascismo en la Guerra Civil española, donde fue hecho prisionero.
Continuó escribiendo desde la cárcel los que se consideran sus poemas más importantes: aquellos que narran los horrores inflingidos por la guerra, el dolor y las condiciones sociales y políticas. Algunos de los escritos de esta época de Miguel Hernández incluyen Viento del pueblo (1936-37) y Cancionero y romancero de ausencias (1941). El poema Nanas de cebolla (1937) es un homenaje a su mujer por amamantar a su hijo con lo que el llama “sangre de cebolla” – debido a que la única cosa que ella podía encontrar para comer era cebolla y pan. Miguel Hernández lo interpreta como un símbolo de la desesperación (ella) y esperanza para una nueva España (su hijo). Tristemente, su hijo murió al año siguiente.
A la edad de 31 años, Miguel Hernández, uno de los poetas más admirados en el mundo hispanohablante, murió de tuberculosis en 1942 en la ciudad de Alicante. En la pared al lado de su catre había escrito su poema final:
"Adiós, hermanos, camaradas y amigos Despedidme del sol y de los trigos"
Vocabulario
Poeta: poetPena: sorrow
Carrera: career
Perito: expert
Unánimemente: unanimously
Protegido: protégé
Viento: wind
Nana: lullaby
Cebolla: onion
Catre: cot
Verbos
Reflejar: to reflectGanar: to earn
Empezar: to begin
Unirse: to join
Encontrar: to find