Vias Romanas
La cultura romana está por todas partes en España y su gran influencia en muchos aspectos sociales, culturales, del derecho, el arte o nuestras rutinas cotidianas.
Los romanos entraron en la península Ibérica después de que Roma hubiera derrotado por completo a Cartago e invadiera sus colonias en España. Esto sucedió en el año 226 a.C, siendo firmado un tratado en virtud del cual se repartían el territorio de Hispania: Roma, al norte del Ebro; Cartago, al sur. Como poco tiempo después se vio, el acuerdo solo era papel mojado y en el año 219 a. C. los romanos deciden que quieren la Península Ibérica completamente para ellos y reanudan las hostilidades con los cartagineses. Aníbal, que dirigía a los cartagineses doblegó ante el empuje y las perfectas técnicas de guerra romanas. La conquista duró doscientos años, hasta que, en el 19 a. de C., las tropas romanas consiguieron someter a la resistencia que cántabros y astures habían presentado durante muchos años.
La llamada Romanización, se produjo rápidamente. Aspectos cotidianos, religiosos, comerciales y administrativos se guiaron por los estándares que Roma marcaba. Y las provincias los aceptaban, voluntariamente o por la fuerza. La lengua, el latín, principal arma de desarrollo de la romanización fue una de las primeras y más importantes adaptaciones. Aquellas zonas más habituadas al contacto comercial con Roma, se adaptaron antes. El norte y el centro de la península se resistió más a la romanización. Sin embargo, de las lenguas existentes sólo se mantuvo el vasco o euskera. Actualmente, además de en la lengua, encontramos fácilmente la estancia romana en España en forma de monumentos (la mayoría obra hidráulica) y de aportes a nuestro derecho por medio del Código Civil vigente. Son muchos puentes, acueductos y complejos termales, puertos, teatros, circos e incluso embalses los que dejaron los romanos esparcidos por toda la geografía ibérica. En muchas ciudades como Salamanca, Segovia, Lugo, Mérida, Zaragoza, Cartagena, Sevilla, Tarifa o Sagunto se conservan perfectamente construcciones con dos milenios de antigüedad.
Los romanos crearon nuevas ciudades, desde la nada o de núcleos escasamente urbanizados. Estas nuevas ciudades podían estar dirigidas al uso de las milicias o como soporte de su red comercial. El trabajo que realizaron uniendo las nuevas y viejas ciudades a través de "autenticas" carreteras pavimentadas, permitió la rápida invasión de las costumbres y productos romanos. Roma, estaba comunicada por medio de estas vías con todas sus provincias y en el momento que se fundaba una nueva ciudad, se comenzaba la nueva vía. Itálica (206 a.C.) fue la primera de las ciudades fundadas (no invadidas por los romanos) y las obras de las vías comenzaron en el mismo instante que se asentaron sus nuevos moradores. Las vías solían tener un ancho de un metro y medio y estaban marcadas cada mil pasos con un monolito de roca (miliario). Eran las auténticas autopistas de la época que se utilizaron durante muchos siglos.
Hoy en día, por España quedan en distintas zonas vestigios de las rutas vías romanas que cruzaban Hispania. Las principales vías eran la Ruta de la Plata, que atravesaba España de norte a sur, desde Asturias hasta la depresión bética, cruzando ciudades como Astorga (León), Zamora, Salamanca, Cáceres, Mérida o Sevilla y la Ruta Augusta que va desde el Pirineo de Gerona hasta Cádiz, recorriendo cerca de 1500 kilómetros, siguiendo el litoral mediterráneo hasta la Comunidad Valenciana y desde la provincia de Alicante, adentrándose en la meseta para llegar a Cádiz pasando por Sevilla.
Merece la pena seguir cualquiera de estas vías romanas, sobre ellas mismas o por las cercanas carreteras que en muchos casos van paralelas a las rutas. Una excepcional forma de conocer España, su historia e idiosincrasia.
Vocabulario
Colonia: colonyTratado: Treaty
Acuerdo: agreement
Empuje: drive
Cotidiano: daily
Estancia: stay
Milenio: millenium
Carretera: road
Monolito: monolith
Rutas: route
Verbos
Entrar: to come inAdaptarse: to adapt oneself
Realizar: to carry out, execute
Ir: to go
Merecer: to deserve