La Tamborrada
Vocabulario
Tapón: earplugTambor: drum
Salvaje: wild
Locura: craziness
Desfile: parade
Amanecer: dawn
Incierto: uncertain
Barril: barrel, keg
Percusión: percussion
Letra: lyrics
Verbos
Asistir: to attendAlbergar: to host
Iniciarse: to start, to begin
Llenar: to fill
Negarse: to deny, to refuse
Necesitarás tapones para los oídos si visitas San Sebastián durante el mes de enero y asistes a La Tamborrada. Prepárate para ver y oír cómo esta ciudad de descanso despierta ante el estruendo de miles de incesantes tambores.
España tiene fama de albergar algunas fiestas excepcionalmente salvajes, pero nada es comparable a la auténtica y ensordecedora locura que supone La Tamborrada, celebración corta en el tiempo, pero no por ello menos intensa que cualquier otra fiesta; durante 24 intensas horas, las distintas tamborradas, todas ellas perfectamente uniformadas, desfilan por las calles de San Sebastián tocando sus tambores y barriles en honor al santo patrón de Donostia.
La fiesta se inicia a medianoche del día 19 en la Plaza de la Constitución con la izada de la bandera, momento que da paso al desfile de las tamborradas por las calles y barrios de la parte antigua de la ciudad. Cuando se acerca el amanecer, se hace un breve paréntesis para tomar coñac y comer churros. Las compañías o tamborradas representan las diferentes sociedades gastronómicas de San Sebastián, entre las que se suele dar una encarnizada competición.
Como ocurre con muchas otras tradiciones españolas, el origen de La Tamborrada resulta algo incierto; se cuenta que allá por el año 1720, un panadero llenaba barriles de agua en una fuente cerca de la iglesia de San Vicente cuando un grupo de chicas que por allí pasaba, decidió unirse a él tocando los barriles a modo de tambor como acompañamiento. Pronto se congregó una multitud y así, esta sesión improvisada ha ido evolucionando hasta dar lugar al espectáculo que hoy conocemos.
Algunos años después, Raimundo Sarriegui compuso la Marcha de San Sebastián, una serie de composiciones para percusión que cada año se toca con motivo de la celebración de La Tamborrada. En una ocasión se llegó a sugerir poner letra a dicha composición, a lo que Sarriegui se negó, argumentando que era imposible mejorar el sonido de los tambores y barriles.