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Verdad o Mentira

Recursos Lingüísticos

Nada es verdad ni es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira.
Ramón de Campoamor

La magia de las palabras o de cómo conseguir que algo cotidiano se convierta por arte de birlibirloque en un objeto mágico y sorprendente es algo que nadie como Julio Cortázar (26 de agosto de 1914 - 12 de febrero de 1984) ha logrado en castellano. Este autor argentino, en sus Historias de cronopios y de famas nos ofrece algunos ejemplos de cómo el cambio de punto de vista y una cierta dosis de surrealismo pueden mostrarnos un nuevo universo que estaba ahí pero no podíamos -o sabíamos- ver.

El relato siguiente pertenece al apartado Material plástico de la obra citada. Para no alterar su forma haremos los comentarios con notas a continuación:

El diario a diario

Un señor toma el tranvía después de comprar el diario y ponérselo bajo el brazo. Media hora más tarde desciende con el mismo diario bajo el mismo brazo. (1)
Pero ya no es el mismo diario, ahora es un montón de hojas impresas (2) que el señor abandona en un banco de plaza.
(3) Apenas queda sólo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que un muchacho lo ve, lo lee, y lo deja convertido en un montón de hojas impresas.
Luego se lo lleva a su casa y en el camino lo usa para empaquetar medio kilo de acelgas, que es para lo que sirven los diarios después de estas inquietantes metamorfosis. (4)

(1) El juego empieza con el uso del artículo indeterminado "Un señor..." lo que nos muestra la poca importancia que el personaje tiene, mientras que el uso del artículo determinado hace que el diario, que podría llamarse también periódico, pero que de esta manera produce la repetición que el autor busca en el título, jugando con la locución adverbial a diario, de manera que nos prepara para presenciar la extraordinaria transformación de un objeto de uso cotidiano cuando lo iluminamos con una luz diferente.

(2) En el siguiente párrafo, que empieza con la conjunción adversativa Pero, lo que nos sugiere un cambio de dirección en el sentido de la frase, y se presenta la otra realidad: el objeto que ya no es necesario sufre una transformación, se vuelve un trasto, que en este caso es un montón de hojas impresas. Un diario es algo que nos atrae para informarnos de las novedades, un montón de hojas es prácticamente, basura sin sentido.

(3) La metamorfosis está servida. Si no fuera poco con hacernos reflexionar sobre la futilidad de los objetos que usamos diariamente y que carecen de sentido sin el uso para el que están diseñados, nos presenta con la conjunción Apenas la inmediatez, la prodigiosamente rápida transformación de los papeles que, a los ojos de alguien que no haya leído el periódico, son de nuevo un diario.

(4) Y vuelta a empezar. Los cambios se producen de nuevo y el joven se lleva el diario (se lo lleva), no las hojas impresas (se las lleva), ahora convertido en un práctico objeto que le servirá para envolver las compras, aunque una vez llegado a su casa pueda tener aún una nueva metamorfosis, en algo mucho menos atractivo, pero igualmente práctico,