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Teatro Nacional de Costa Rica

Teatro Nacional Costa Rica |

El teatro Nacional de Costa Rica. El teatro en San José es un testimonio del espíritu de la comunidad del pueblo de Costa Rica.

Vocabulario

Contratiempo: Setback
Fénix: Phoenix
Terremoto: Earthquake
Reacio: Reluctant
Costoso: Expensive
Impuesto: Tax
Trabajos forzados: Forced labor
Acontecimiento: Event
Reconocimiento: Appreciation
Invaluable: Priceless

Verbos

Construir: To build
Impulsar: To impulse
Sobrevivir: To survive
Valer la pena: To worth it
Erguirse: To rise

El Teatro Nacional de Costa Rica, ubicado en la capital, San José, ha seguido un camino único y poco convencional en su existencia. Su historia, que se caracteriza por el trabajo duro, lucha y contratiempos, recuerda a un fénix que renace de sus propias cenizas adoptando una forma más espectacular.

Durante diciembre de 1888 una serie de terremotos destruyó el Teatro Municipal de Costa Rica y, en consecuencia, los ciudadanos pidieron que se construyese un nuevo teatro en su lugar. La sustitución del Teatro Nacional se convirtió en un asunto de urgencia cuando Adelina Patti, una famosa cantante de ópera de ese tiempo, era reacia a actuar en recintos menores como los otros teatros de variedades de la ciudad. Esto, combinado con el total apoyo y la persistencia de los ciudadanos costarricenses, impulsó la construcción de lo que hoy es el Teatro Nacional de Costa Rica.

Sin embargo, erigir un nuevo teatro en la capital era una empresa costosa. Con el fin de ayudar a recaudar los fondos necesarios para el proyecto, los ciudadanos locales sugirieron la implementación de un impuesto sobre el café exportado. Como el café de Costa Rica es quizás el más famoso de todo el mundo, la nación aprovechó la demanda de su producto más fino y logró reunir suficiente dinero para iniciar los trabajos. Después de mucha planificación técnica y preparación para asegurar que el próximo teatro sobreviviría a posibles futuros terremotos, su construcción se inició en 1891.

Tuvieron que pasar seis años agotadores de trabajos forzados para completar el nuevo teatro, por no hablar del alto costo personal y financiero que supuso para el pueblo de Costa Rica todo el proceso. Sin embargo, la inauguración del lujoso y suntuoso Teatro Nacional de Costa Rica en 1897, hizo que sin duda valiera la pena la larga espera, el término del teatro fue un acontecimiento verdaderamente patriótico para el que las mujeres se pusieron sus trajes más elegantes y los hombres con orgullo vistieron sus uniformes militares. Incluso podría ser descrito como un momento de exuberancia nacional y celebración tras el considerable esfuerzo aplicado a la larga misión. El deseo de la gente de tener un nuevo teatro fue finalmente alcanzado.

Hoy, el teatro acoge una gran variedad de espectáculos y su gran arquitectura se yergue orgullosa, iluminada contra el cielo nocturno. Frente al teatro se encuentran dos estatuas: una representa al preciado dramaturgo español Calderón de la Barca y la segunda retrata al legendario compositor y músico Ludwig van Beethoven. Al entrar en la sala, el techo está bellamente decorado con el fresco del artista Aleardo Villa “Alegoría del café y el banano” en reconocimiento a los productores de café de Costa Rica, cuya contribución a la construcción del teatro fue invaluable, y en reconocimiento del hecho de que los plátanos son uno de los productos comerciales principales del país.

La historia del nacimiento del Teatro Nacional de Costa Rica se extiende durante casi una década, desde su concepción inicial hasta la deslumbrante inauguración. No hay duda de que el teatro, que adorna la ciudad de San José, en toda su gloria magnífica, es un testimonio del espíritu de la comunidad del pueblo de Costa Rica y de su determinación implacable para reemplazar lo que el terremoto de 1888 se llevó.