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Adornos de Navidad en España

Adornos Navideños

Durante la Navidad las casas y las calles en España se llenan de elementos decorativos que no nos dejan olvidar que estamos en estas fechas tan señaladas.

Vocabulario

Nochebuena: Christmas Eve
Nochevieja: New year’s ene night
Foráneo: Foreign
Villancico: Christmas carol
Bandeja: Tray, plate
Peladilla: Sugar almond
Portal de belén: Nativity scene
Lavandera: Washerwoman
Guirnalda: Garland, festoon
Inocentada: Joke

Verbos

Cargarse: To load
Llenar: To fill
Picotear: To pick, to peck
Agacharse: To crouch
Volver: To return, to go back

Cuando llega el mes de diciembre el ambiente se carga de una extraña energía que nos hace recuperar contactos con los familiares lejanos, con los amigos a los que hace tiempo que no veíamos… se aproximan las Navidades. En España usamos la palabra Pascuas, así en plural, para referirnos a todos esos días que giran alrededor de la Navidad, la conmemoración cristiana del nacimiento de Jesús y que para muchos es una fiesta de reflexión religiosa y para otros es simplemente una fiesta alegre que celebrar en familia. Las Navidades en España empiezan el 24 de diciembre, día de Nochebuena, continúan el día de Navidad (25 de diciembre), llegan hasta los Santos Inocentes (28 de diciembre), la Nochevieja (31 de diciembre), Año Nuevo (1 de enero) y por fin encuentran su colofón en la Noche de Reyes (5 de enero) y el día de los Reyes Magos (6 de enero).

Durante estas fechas las casas españolas y las calles de nuestras ciudades se llenan de elementos decorativos que no nos dejan olvidar que estamos en Navidades. La globalización, que es un fenómeno imparable e inevitable, hace que los españoles hayamos asimilado algunas costumbres, sobre todo en el aspecto decorativo, foráneas pero que ya se han llenado de elementos hispanos.

Cuando paseamos por España lo primero que podemos observar es la gran cantidad de iluminaciones que decoran las calles de pueblos y ciudades, en algunas zonas la decoración no termina con las luminarias, también se colocan estratégicamente altavoces más o menos ocultos que llenan de villancicos el ambiente. Otro elemento que no puede faltar es la omnipresencia de la Flor de Pascua (Pascuero o Poinsetia (Euphorbia pulcherrima)) que, en zonas de clima templado, como el sur de la península, las costas de levante o en Canarias llegan a ser árboles de importante tamaño.

Al llegar a casa y abrir la puerta lo primero que nos llama la atención es la presencia de una bandeja sobre la mesa del recibidor repleta de dulces típicos de estas fechas: alfajores, mazapanes, peladillas, fruta escarchada y, claro, los fundamentales turrones: el duro y el blando y quizás algunas de las innovadoras variedades tentadoras que encontramos en las estanterías de los supermercados. Incluso en algunas ciudades pequeñas o en los pueblos se puede encontrar esta provocadora oferta dulce en las oficinas de bancos, en algunas tiendas… de manera que podemos dulcificar la espera picoteando alguna cosilla para el placer de los golosos.

En un rincón del salón los niños han empezado a instalar el Portal de Belén, una especie de diorama en el que se reproduce el nacimiento de Jesús en Belén y su entorno. El Belén, como se conoce generalmente, tiene una serie de elementos y personajes imprescindibles y algunos que reflejan alguna costumbre o tradición local: el pesebre con las figuritas de San José, la Virgen María y el Niño Jesús en su cunita de paja, flanqueados por un buey y una mula, un ángel situado en lo más alto, que avisa a los pastores del nacimiento del Niño Dios. También es muy importante que a lo lejos aparezca el Castillo del Rey Herodes –el malo de la película-, hecho de corcho o madera pintada para que parezca de piedra, un río de papel de plata con unas lavanderas, un pescador… Junto al río habrá un camino (quizás hecho de pan rallado) por el que los Reyes Magos van acercándose al Portal de Belén. Los niños tienen que, cada día, adelantar poquito a poco las figuritas reales hasta que la noche del día 5 llegan al establo donde está la Sagrada Familia. Si estamos en Cataluña o en Valencia es absolutamente especial la presencia del Caganer: un personaje vestido con la ropa tradicional del campesino que, oculto en algún rincón escondido del Belén, está agachado haciendo sus necesidades. Encontrarlo es un desafío para los que observan el Belén y es una tradición que desde el siglo XVIII simboliza –probablemente- la fertilización de la tierra, con lo cual se convierte en un símbolo de buena suerte y su falta provoca la contraria.

Se está generalizando la presencia del árbol de Navidad, con bolas de colores, luces y guirnaldas que pone un rincón luminoso en la sala de estar española. Este abeto es originalmente un símbolo de fertilidad del norte de Europa pero hoy en día llena casi todos los hogares (sea como un árbol real, o una imitación de plástico más o menos lograda).

En los balcones, ventanas y terrazas se pueden ver figuritas de Papá Noel, otro elemento importado para estas fechas, los Reyes Magos o, en el País Vasco y Navarra, el Olentzero, que es un carbonero que viene desde los bosques para traer juguetes a los niños.

Una decoración particular se produce el 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes (el equivalente al primero de abril en otras culturas). Ese día es importante tener veinte ojos abiertos porque seguro que alguien va a intentar ponernos en la espalda, colgado con un pequeño alfiler, la silueta de un hombre recortada en papel: es la inocentada más tradicional y la silueta del muñeco de papel es un icono de las bromas y el buen humor español.

En Nochevieja la fiesta se celebra en la calle, fuera de casa, y son los fuegos artificiales tras las campanadas de medianoche (y las uvas de la suerte que acompañan a cada golpe de las campanas) lo más llamativo de esa velada.

Por fin, la noche del 5 de enero las casas se llenan de zapatos bien limpios que, junto a la ventana, esperan la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar (los Reyes Magos) que traerán juguetes a los niños buenos y carbón (de azúcar) para los más traviesos. En casi todas las ciudades y pueblos españoles se celebra una Cabalgata de Reyes la noche del día 5, en la que los niños y sus padres/abuelos observan con ojos enormes cómo se aproximan los tres mágicos personajes que les traerán los regalos que cada niño ha pedido en una carta.

Después de una noche insomne y de un Día de Reyes lleno de niños jugando por todas partes con sus nuevos regalos toca volver a la rutina y el día 7 de enero se vuelve al trabajo, en la oficina o en la escuela, con la resaca de estas fechas tan especiales para todos, sobre todo para los peques de la casa.