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Chichén Itzá

Chichén Itzá

Chichen Itza. Las sorprendentes estructuras de piedra se remontan al 500 d.C. y son un ejemplo de la maestría constructora de la antigua civilización Maya.

Vocabulario

Maestría, f: Mastery
Anualmente: Yearly
Vapor, m: Steam
Pieza clave, f: The key element
Serpiente, f: Snake
Escalonada: Stepped
Escalinata, f: Staircase
Intacto: Intact, untouched
Cancha, f: Field (sports)
Caliza, f: Limestone
Relámpago, m: Lightning

Verbos

Remontarse: To go back
Esforzarse: To make an effort
Constar de: To consist of
Golpear: To hit
Quedar: To remain

Las sorprendentes estructuras de piedra de Chichén Itzá, en Yucatán, se remontan probablemente al 500 d.C. y son un ejemplo de la maestría constructora de la antigua civilización Maya mexicana. Esta gran ciudad precolombina que una vez fue el centro de un vasto imperio, Chichén Itzá sigue acogiendo una gran cantidad de monumentos extensamente restaurados que cautivan por completo a los 1,2 millones de turistas que visitan anualmente el sitio en la actualidad. El conjunto presenta unas notables variedades de estilos que se evidencian en los templos, un gigantesco juego de pelota o unos baños de vapor. La enorme diversidad de las construcciones que se encuentran en Chichén Itzá hace de este paraíso arqueológico un lugar intrigante en el que los visitantes se esfuerzan por comprender más acerca de la espléndida arquitectura de estos ancestros mexicanos.

Declarada oficialmente una de las Siete Maravillas del Mundo en 2007 y con una altura de 25 metros, la pirámide escalonada de base cuadrada de El Castillo (también conocida como Templo de Kukulcán) es, sin duda, el monumento más renombrado de Chichén Itzá. Construido en honor del dios serpiente emplumada Kukulcán, una de las numerosas deidades de los mayas. Sin embargo, esta inmensa construcción era mucho más que una tangible ofrenda religiosa. Consta de cuatro escalinatas en las cuatro fachadas de la pirámide con 91 peldaños cada una, que sumadas a la plataforma superior totaliza un total de 365, que corresponde al calendario maya, o Haab. Continuando con el tema del tiempo, 91 es igual al número de días que separan cada una de las cuatro fases del ciclo solar anual y por lo tanto se piensa que aparentemente, los mayas, muy dotados matemáticamente, usaban esta imponente pirámide para decidir las temporadas más adecuadas en los que se debía sembrar, cosechar o realizar ceremonias.

Los Mayas practicaban un deporte que comparte algunas características del moderno baloncesto. Ōllamaliztli, como los mayas llamaban a este juego se practicaba a lo largo y ancho del mundo maya, y el Gran Juego de Pelota de Chichén Itzá sin duda acogería un ambiente impresionante los días de partido. 175 metros de largo, 70 metros de ancho y rodeado de muros de 7 metros de altura que aún se conservan prácticamente intactos hoy en día, el enorme campo de juego de forma rectangular fue una vez el terreno de un juego ritual altamente energético en el que los participantes trataban de superar al equipo contrario golpeando una pelota de goma a través de unos aros de gol tantas veces como fuese posible, para ello podían usar solo los hombros, codos y caderas. Lo que hoy sabemos es que los participantes eran sacrificados al final del juego de pelota. A veces los sacrificados eran los componentes del equipo perdedor, formado por prisioneros enemigos y se debate sobre si los ganadores eran también sacrificados como honor y premio por su victoria. Abierto al público, los visitantes pueden pasear por la vieja cancha e imaginar la determinación absoluta de los jugadores mayas que desesperadamente trataban de introducir la pelota de caucho por el anillo que colgaba sobre ellos.

Otro lugar de referencia en Chichén Itzá es el Cenote Sagrado. Este cenote o piscina natural es uno de los más grandes de la península de Yucatán y es el resultado de la erosión en la frágil roca caliza y de un nivel freático muy superficial. El cenote tiene un diámetro de 65 metros y era un lugar de culto y sacrificio en el que los mayas arrojaban objetos preciosos, como oro, jade e incienso, y también realizaban sacrificios humanos en sus aguas. Este cenote fue usado como lugar para honrar al dios Chaac, el dios de la lluvia y los relámpagos. Por otra parte, el descubrimiento de varios objetos no nativos confirma que el pozo sagrado igualmente se convirtió en el destino final de una muy venerada peregrinación.

Además de estos puntos de referencia, Chichén Itzá ofrece a los visitantes la oportunidad de ver otras estructuras mayas importantes como El Caracol, un observatorio astronómico, y los restos del edificio más largo de Chichén Itzá: la Columnata Oeste. Todo lo que queda de su edificio es su base y las 228 columnas que sostenían lo que antes era un techo. No se sabe cuál era el propósito de este edificio pero lo que queda es un recordatorio de la grandeza que esta ciudad ofrecía a visitantes y habitantes por igual. Otro edificio interesante es la Casa de las Monjas. Este edificio recibió su nombre español por su semejanza con un convento español, pero realmente era un palacio para la familia gobernante o la de un sumo sacerdote. Lo que sí sabemos es que esta residencia es la mejor conservada de dentro de Chichén Itzá.

Antes de la invasión española y por razones desconocidas, Chichén Itzá fue abandonada como capital maya aunque la gente permaneció viviendo en ella y en sus alrededores. Mayoritariamente desierta, la selva de Yucatán recuperó gran parte del complejo hasta que fue "redescubierto" en el siglo XIX por exploradores americanos y europeos. Desde entonces, esta ciudad ha aumentado la consciencia de mexicanos y no mexicanos por igual sobre la compleja cultura que impregnaba estas increíblemente grandes y elaborados ciudades, mientras que durante el mismo tiempo, Europa se vio envuelta en la Edad Media. No sólo impresionantes en apariencia, las ruinas mayas de Chichén Itzá igualmente dejarán a los visitantes el respeto hacia la innegable inteligencia de una sociedad matemática y astronómicamente avanzada.