Usamos cookies para mejorar su experiencia como usuario de nuestra web. Cookie Más información

Inicio » Cultura » Mexico » La Sociedad Mexicana » Costumbres » Maquiladoras

La Industria Maquiladora

Maquiladoras

La industria maquiladora en México. El Programa de Maquila lo introdujo por primera vez en los años 60 el gobierno mexicano.

Vocabulario

maquiladora, f: bonded factory
materia prima, f: raw material
mano de obra, f: workforce
molinero/a : miller
fábrica, f: factory
varón, m: masculin person, man
residuos peligrosos, m.pl.: hazardous waste
costura, f: sewing
arma de doble filo, f: double-edgerd sword
hecho, m: fact

Verbos

frenar: to slow down, to brake
cobrar: to collect
disminuir: to decrease
firmar: to sign
arrojar: to throw

Maquiladoras en México

Maquiladora es un término mexicano describe la producción de bienes dentro de una zona de libre comercio donde el fabricante importa las materias primas con ventajosos beneficios fiscales y exporta el producto terminado (a menudo de vuelta al país de origen de las materias primas). El Programa de Maquila lo introdujo por primera vez en los años 60 el gobierno mexicano en un intento por frenar el aumento del desempleo a lo largo de la frontera con Estados Unidos, ofreciendo una fuente de mano de obra barata a las empresas extranjeras que buscaban formas de reducir los costos. El beneficio de este programa implica una mayor rentabilidad para la empresa y el ahorro también llega al consumidor en forma de productos más baratos pero de igual o mejor calidad.

Las maquiladoras resultaron sumamente populares entre las grandes empresas estadounidenses y en poco tiempo llegaron a ser la industria más grande de México junto al petróleo. Los productos de las maquiladoras han representado más del 50% de los productos exportados ensamblados allí. El término maquiladora viene de la palabra maquila, que es una "cuota de los molineros". Esta cantidad es lo que un molinero cobraría a cambio de procesar el grano de otras personas.

En los 5 años anteriores al 2000 las exportaciones mexicanas se triplicaron en volumen y la industria maquiladora representó el 17% del empleo mexicano, con una nueva fábrica abierta cada día. En el año 2000 otros países como India y Pakistán representaban una amenaza para las maquiladoras de México al tener una mano de obra aún más barata, junto con una fuerza de trabajo igualmente cualificada. Desde 2010, la cantidad de maquiladoras en México ha ido disminuyendo. Pero aun así hoy en día sigue habiendo más de 3.000 fábricas que emplean a un millón de personas. Continuando con su trabajo a lo largo de la frontera, las fábricas están produciendo exportaciones que representan todavía un 45% largo de las exportaciones globales.

Las maquiladoras son bien conocidas por su mano de obra desigual donde las mujeres se ven favorecidas sobre los hombres para el empleo. Trabajan largas horas y reciben un salario mínimo que está muy por debajo de la cantidad necesaria para mantener a una familia. Recientemente, debido a los cambios demográficos, los varones son cada vez más visibles en las maquiladoras como parte integrante de la fuerza de trabajo, pero los salarios siguen siendo desesperadamente bajos.

Otro efecto secundario negativo de las maquiladoras es el impacto ambiental de estas fábricas en sus alrededores. El Acuerdo de La Paz, que fue firmado por los gobiernos de México y los EE.UU. estipula que las compañías estadounidenses que operan maquiladoras transportarían los residuos peligrosos a los EE.UU. para su eliminación. Lamentablemente, el Acuerdo de La Paz ha sido un gran fracaso (sólo 91 de 600 fábricas devuelven en realidad los residuos tóxicos a los EE.UU.) Mientras que algunas maquiladoras no producen residuos porque son empresas de costura o talleres de montaje, se encontró que las demás habían arrojado sus residuos a los ríos y desiertos locales. Pero, curiosamente, lo que crea el mayor daño ambiental es la falta de alcantarillado adecuado.

Mientras que las maquiladoras han llevado empleo y oportunidades de trabajo a una zona con pocos recursos naturales, el costo ha sido grande. Los bajos salarios, las cuestiones ambientales y las condiciones de trabajo desiguales basadas en el género han creado problemas que no se pueden resolver fácilmente. Dada la necesidad de rentabilidad que las empresas requieren junto al consumidor norteamericano que demanda productos mejores y más baratos, las maquiladoras son un arma de doble filo. Se necesita más cooperación y supervisión para asegurar que en el futuro los aspectos negativos de esta importante industria se conviertan en un hecho del pasado.