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La Regenta. Page 131

Spanish Literature: La Regenta - Leopoldo Alas

-No se puede negar que viven como miserables, pero lo mismo hace el señor Capalleja y ese es millonario. Los avaros siempre son los más ricos. Para tener dinero, tenerlo. Doña Paula esconde su gato, ¡un gatazo! ¿Y las casas que compra el Magistral por esos pueblos? ¿Y las fincas que ha adquirido doña Paula en Matalerejo, en Toraces, en Cañedo, en Somieda? ¿Y las acciones del Banco?

-¡Calumnia, pura calumnia! usted no ha visto las escrituras; usted no ha visto las pólizas; usted no ha visto nada...

-Pero sé quien lo ha visto.

-¿Quién?

-¡El mundo entero! -gritó don Santos Barinaga, que siempre acudía a maldecir de su mortal enemigo el Provisor-. ¡El mundo entero!... Yo... yo... ¡Si yo hablara!... ¡pero ya hablaré!

-Bah, bah, bah, don Santos; usted no puede ser juez ni testigo en este proceso.

-¿Por qué?

-Porque usted aborrece al Magistral.

-Claro que sí... -Y enseñaba los puños apretados.

-¡Y ya me las pagará!

-Pero usted, le aborrece por aquello de «¿quién es tu enemigo? El de tu oficio». Usted vende objetos del culto: cálices, patenas, vinajeras, lámparas, sagrarios, casullas, cera y hasta hostias...

-Sí, señor; y a mucha honra señor Arcipreste.

-Hombre, eso ya lo sé; pero usted, vende eso y...

-¡Hola! ¡hola! -interrumpió Foja-. ¡Preciosa confesión! ¡Dato precioso! Don Cayetano confiesa que donSantos y don Fermín son enemigos porque son del mismo oficio. Luego reconoce el eminente Ripamilán que es cierto lo que dice el mundo entero: que, contra las leyes divinas y humanas, el Magistral es comerciante, es el dueño, el verdadero dueño de La Cruz Roja, el bazar de artículos de iglesia, al que por fas o por nefas todos los curas de todas las parroquias del obispado han de venir velis nolis a comprar lo que necesitan y lo que no necesitan.

-Permítame usted, señor Foja o señor diablo...

-Y el vulgo, es claro, es malicioso; y como da la pícara casualidad de que La Cruz Roja ocupa los bajos de la casa contigua a la del Provisor; y como da la picarísima casualidad de que sabemos todos que hay comunicación por los sótanos, entre casa y casa...

-Hombre, no sea usted barullón ni embustero.

-Poco a poco, señor canónigo, yo no soy barullero, ni miento, ni soy obscurantista, ni admito ancas de nadie y menos de un cura.

-No será usted obscurantista, pero tiene la moliera a obscuras para todo lo que no sea picardía. ¿Qué tiene que ver que al señor Barinaga, al bueno de don Santos, se le haya metido en la cabeza que su comercio de quincalla y cera va a menos por una competencia imaginaria que, según él, le hace el Provisor? ¿Qué tiene que ver eso, alma de cántaro, con que el bazar, como lo llama, de La Cruz Roja, tenga sótanos y el Magistral sea comerciante aunque lo prohíban los cánones y el Código de comercio? Sea usted liberal, que eso no es ofender a Dios, pero no sea usted un boquirroto y mire más lo que dice.