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La Regenta. Page 385

Spanish Literature: La Regenta - Leopoldo Alas

El cual, agradecido, enternecido, se puso en pie; procuró ceñir con los brazos la espalda y el pechodel amigo, y exclamó con voz solemne y de sollozo:

-¡Lo juro por mi nombre honrado! ¡Antes que esto, prefiero verla en brazos de un amante!

-Sí, mil veces, sí -añadió- ¡búsquenle un amante, sedúzcanmela; todo antes que verla en brazos del fanatismo!...

Y estrechó, con calor, la mano que don Álvaro le ofrecía.

La marcha fúnebre sonaba a los lejos. El chin, chin de los platillos, el rum rum del bombo servían de marco a las palabras grandilocuentes de Quintanar.

-¡Qué sería del hombre en estas tormentas de la vida, si la amistad no ofreciera al pobre náufrago una tabla donde apoyarse!

-¡Chin, chin, chin! ¡bom, bom, bom!

-¡Sí, amigo mío! ¡Primero seducida que fanatizada!...

-Puede usted contar con mi firme amistad, don Víctor; para las ocasiones son los hombres...

-Ya lo sé, Mesía, ya lo sé... ¡Cierre usted el balcón, porque se me figura que tengo ese bombo maldito dentro de la cabeza!