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Cocina Española en el Siglo de Oro

Cocina Española

La cocina en el Siglo de Oro. La cocina española del Siglo de Oro se puede dividir en diferentes categorías en función de las distintas clases socieles.

Vocabulario

Siglo: century
Afianzamiento: consolidation
Estamento: stratum, class
Salazón: salted meat, fish
Cubertería: cutlery
Clero: clergy
Trigo: wheat
Salud: health
Tratado: treatise
Pobre: poor

Verbos

Aparecer: to appear
Dividir: to divide
Acompañar: to accompany, go with
Basarse: to be based
Contar: to tell

Los siglos XVI y XVII son conocidos como los Siglos de Oro. Son siglos de una gran actividad cultural y afianzamiento del espíritu imperial y de la Contrarreforma. Dentro de este importante momento histórico hay también un afianzamiento de la cocina española. La cocina del Siglo de Oro marca el establecimiento de la cocina española moderna. Aparece la cocina en los libros de Cervantes y en las obras de teatro de Lope de Vega, la cocina de los pícaros, la cocina de los monasterios y, como no podía ser de otra manera, la cocina de reyes.

Podemos dividir la cocina del Siglo de Oro atendiendo a la sociedad del momento. La sociedad española del momento estaba dividida en tres estamentos bien diferenciados: la nobleza y la corte, el clero y el pueblo llano.

La cocina de la nobleza y de la corte era abundante. Carnes, salazones, repostería, pan de harina de trigo, vino, etc. Comienza a aparecer el gusto por el refinamiento en la mesa. Aparecen las salsas para acompañar a los platos y las cuberterías, que en un principio son solamente tres piezas (cuchara, cuchillo y tenedor), pero en las clases más altas se comienzan a utilizar distintos tipos de cuchillos dependiendo del plato que se coma.

La cocina del clero es tan abundante como la de la corte, sobre todo cuando se trata de los monasterios. En esto destacan los Monasterios de Yuste, Montserrat, Las Huelgas o Guadalupe.

El pueblo era el que padecía en su mayoría los rigores del hambre. Su dieta se basaba en pan de harina de centeno mezclada, las menos de las veces, con harina de trigo; tocino, algunas salazones y sopas de harina. Las pocas oportunidades de comer carne se reservaban para los días festivos.

Con la difusión de la imprenta se empiezan a imprimir los primeros recetarios y libros de costumbres culinarias. Podemos destacar el Libro de la voluptuosidad honesta y de la buena salud de Batista de Platina. En este volumen ya se plantea la dicotomía alimentación salud.

Uno de los primeros tratados que describen la cocina popular es el que aparece en Salamanca en 1607, el Libro del arte de cozina de Hernández Máceras. Máceras era cocinero del Colegio Mayor de Oviedo en Salamanca y su libro es todo un tratado en el que describe la que debe ser la administración de la cocina y la alimentación de los estudiantes universitarios residentes en el Colegio Mayor.

Pero los mejores tratadistas de la cocina del Siglo de Oro son los propios novelistas. La cocina aparece en la obra de Cervantes. En Don Quijote de la Mancha nos cuenta que Don Quijote, que era hidalgo, comía de forma bastante pobre: “Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda”. (Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Macha, cap. I).

También en el teatro de Lope de Vega o Calderón de la Barca aparecen las costumbres culinarias. Y, sobre todo, en la novela picaresca española: Lazarillo de Tormes, Estebanillo González, La Historia del Buscón, etc, nos muestran las costumbres alimenticias llenas de escasez. Francisco de Quevedo llegó a denominar esta literatura la literatura del hambre.