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El Inca Garcilaso de la Vega

El Inca Garcilaso de la Vega

El Inca Garcilaso de la Vega era el seudónimo por el que era conocido Gómez Suárez de Figueroa, historiador nacido en Cuzco, en el Virreinato del Perú el 12 de abril de 1539, al que se considera uno de los primeros hijos de la nobleza mestiza latinoamericana.

Era hijo del noble extremeño Sebastián Garcilaso de la Vega, conquistador español, y de la ñusta o princesa inca Isabel Chimpú Ocllo, emparentada con Huayna Cápac, emperador del “Reino de las Cuatro Partes”. Estudió en el Colegio de los Indios Nobles del Cuzco, con otros mestizos como él, entre los que se encontraban los hijos ilegítimos de Francisco y Gonzalo Pizarro.

Al morir su padre, cuando El Inca tenía 21 años, decidió salir del Perú para emprender un arriesgado viaje a España. Allí se estableció en Montilla y entró a las órdenes de Don Juan de Austria, con el que alcanzó el grado de capitán, el mismo grado que había tenido su progenitor. En España abandonó su nombre para firmar para siempre con el nombre de Garcilaso de la Vega.

El Inca Garcilaso tuvo verdadera pasión por la historia y por las obras de los clásicos y renacentistas, y es famosa la traducción que hizo de Los Diálogos de León Hebreo. También conoció a otros autores de la época, como Miguel de Cervantes, con el que coincidió en Montilla, o Luis de Góngora.

Su obra más famosa son Los Comentarios Reales de los Incas. Esta obra se publicó en dos partes: en la primera (Lisboa, 1609) se documenta la civilización inca hasta la llegada de los españoles; se describen sus costumbres, sus religiones, su sistema político, etc. de una forma bucólica, como un paraíso perdido. En la segunda parte (Córdoba, 1617), titulada Historia General del Perú, se narra la llegada de los españoles, la conquista de la civilización incaica y las guerras fratricidas por el poder.

La primera parte de la obra tuvo una gran acogida por los lectores, pero con el levantamiento de Túpac Amaru II en 1780 fue prohibida en el Perú y en el Virreinato de Buenos Aires, a ser considerada peligrosa para los intereses de ambos.

Esta obra se considera muy importante tanto para la historiografía española como para la hispanoamericana, ya que es una verdadera fuente de conocimientos de la cultura de Perú. El propio autor señaló que su obra serviría para que esta civilización no cayera “en la oscuridad del tiempo y el olvido”.

Otra de sus crónicas es Historia de la Florida y jornada que a ella hizo el gobernador Hernando de Soto, que narra la historia de dicho personaje.

Garcilaso murió en 1616, y fue enterrado en la Capilla de las Ánimas de la Catedral de Córdoba, que había comprado para este fin unos años antes. En 1978, el rey de España, Juan Carlos I, hizo entrega de una arqueta con parte de sus cenizas a la Catedral de Cuzco, donde permanecen enterradas en la actualidad.