Usamos cookies para mejorar su experiencia como usuario de nuestra web. Cookie Más información

Inicio » Recursos Linguísticos » Literatura Española » Historia » Cantar del Mío Cid » Mester de Juglaria

Mester de Juglaría

Literatura española: Mester de Juglaría

El Mester de Juglaría hace referencia al oficio de los juglares en la Edad Media. Recorrían pueblos y ciudades cantando canciones de las gestas realizadas por los héroes locales que luchaban contra los enemigos de sus reinos. En un principio nacieron probablemente como portadores de noticias de los acontecimientos que sucedían en las aldeas vecinas. Adoptaron los métodos de la rima para poder memorizar las noticias. De esta forma nacieron los romances y los cantares épicos.

Se han encontrado romances que parecen formar parte de los largos poemas épicos que se cantaban, como si el juglar los hubiera cortado para no aburrir a la audiencia con los hechos que ya habían acontecido tiempo atrás y que ya no eran noticias, sino que eran simples formas de entretenimiento. La gran longitud de los poemas los obligó a acortarlos. El romance es un poema de versos octosílabos con rima en los pares y donde quedan sueltos (sin rima) los impares. Son de diferente temática: amorosos, caballerescos...

El Romancero

Los romances son obras poéticas de variada temática y longitud cuyos rasgos comunes son las tiradas de versos octosílabos y la rima asonante de los versos pares. El romance tiene estrecha relación con el cantar de gesta, de dieciséis sílabas y versos monorrimos que se dividen en dos hemistíquios. El romance ha tomado esta división para crear dos versos, de ahí que sólo rimen los pares.

Podemos considerar a los juglares como creadores de los romances. Iban de castillo en castillo llevando las gestas de los guerreros o cantando al amor humano. Recordemos que hasta bien entrado el siglo XVII la literatura no pasa a ser leída de modo interior, íntimo, sino que era de transmisión oral. El propio Miguel de Cervantes aseguró en El Quijote que el ingenioso hidalgo se volvió loco por esta forma de lectura: "del mucho leer y del poco dormir se le secó el cerebro".

Los romances no eran de un autor sino que eran del pueblo, que los recitaba una y otra vez transformándolos, hasta que algunos autores cultos se deciden a reunirlos en los cancioneros del siglo XVI. Estos romances de los que se desconoce su autor, o más bien, cuyo autor es el propio pueblo, son lo que conocemos como Romancero viejo. A partir del siglo XVII los autores cultos se interesaron por las estructuras populares del romance y comenzaron a escribir siguiendo sus modelos. Así dan lugar a la aparición del Romancero Nuevo. Éstos son ya unos romances con autor conocido. En el Romancero Nuevo se incluyen incluso autores del siglo XX: Lorca o Alberti escriben siguiendo esta estructura.

Pero ¿en dónde reside la gran popularidad del romance? Tratemos dos puntos esenciales: los temas y el silabismo. En cuanto a los temas: el romance trataba temas que interesaban al pueblo. Los romances históricos o heroicos traían noticias de las diferentes batallas contra los árabes, noticias dónde se ensalzaba a los héroes convirtiéndolos en mitos y consiguiendo reclutar a nuevos soldados para las siguientes batallas de la Reconquista. En cuanto a los romances amorosos, producían horas de entretenimiento con sus historias de amores casi imposibles. Existian también el Ciclo Bretón, con sus historias de la corte del rey Arturo y sus caballeros, y el Carolingio, que narra las hazañas de la corte de Carlomagno, modelo de corte cristiana y europea para los reinos hispanos.

El sílabismo también es seductor. Recordemos que el romance está compuesto por versos octosílabos que se acentúan en la penúltima silaba. Lo más común en el discurso oral del español son las frases de ocho sílabas y las palabras llanas, esto produce que los versos del romance suenen naturales para el oyente y por lo tanto sean fáciles de recordar e incluso de transformar a la vez que se recitan. Así nos han llegado muchas versiones diferentes de un mismo romance. Por lo tanto los encabalgamientos son escasos y abundan las repeticiones y los epítetos, que funcionan como fórmulas mnemotécnicas.