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Poesía en el Siglo de Oro

Poesía en el Siglo de Oro

La lengua española alcanza su madurez en el barroco. La poesía se convierte en una de las cimas del arte. Todas las innovaciones artísticas que se introdujeron en el Renacimiento se modifican y se vuelven mucho más elaboradas. La poesía se divide en dos corrientes, el culteranismo y el conceptismo. Estas dos corrientes se vuelven enemigas por las distintas interpretaciones que tienen a la hora de enfocar la obra artística.

Góngora y Quevedo

Culteranismo

El culteranismo es la tendencia artística que se basa en la búsqueda de la extrañeza del lector en los hipérbaton y las palabras oscuras. Aparecen los temas mitológicos y una gran cantidad de neologismos que dificultan la comprensión de los textos. En esta corriente una palabra es suprimida para definirla dando un rodeo o usando una metáfora compleja. El máximo representante de esta corriente es Luis de Góngora y Argote.

Conceptismo

En el conceptismo cobra importancia la asociación de elementos nuevos que normalmente no están relacionados, creando la sorpresa en el lector. Se incluyen nuevos recursos como la inclusión de las germanías, que son palabras provenientes de los sectores marginales de la sociedad. Se crean multitud de oraciones compuestas y comparaciones. El conceptismo tiene su base en las poesías del periodo anterior. Para Baltasar Gracián es el acto de entendimiento que exprime la correspondencia que existe entre los objetos. Sus orígenes están en el petrarquismo, que fue introducido por Ausias March y Garcilaso de la Vega. Este movimiento está también en la base del culteranismo, porque durante el barroco el concepto es lo importante.

Dentro de la poesía barroca encontramos los siguientes temas:

Además de estos temas existen los temas amorosos y pastoriles heredados de los cancioneros del Renacimiento.