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El Renacimiento

El Renacimiento

A partir del siglo XIV el mundo cristiano occidental va a sufrir grandes cambios. Una revolución que va a dar al traste con la conciencia medieval de la época. En todos los campos intelectuales y artísicos aparecen figuras que van a imponer una nueva visión. Renacimiento es la vuelta a al vida de la cultura antigua. Grecia y Roma se convierten en referentes de lo que debe ser Europa. Son el ideal a seguir.

Los turcos invadieron el Imperio Romano de Oriente, dónde hasta ese momento se habían conservado muchas de las obras de los autores clásicos. Los sabios orientales se dirigieron a Italia llevando con ellos la cultura clásica. El resto de Europa se sentía atraída por las formas clásicas. Los reinos cristianos todavía soñaban con resucitar la gloria del Imperio Romano.

Se abrieron nuevas vías de comercio hacia el este, haciendo que las zonas del Mediterráneo se enriquecieran. Los comerciantes genoveses y venecianos traían oro a Europa. Apareció, debido a esto, la figura del mecenas, que eran personas de elevada posición social: miembros de la Iglesia, de la nobleza y una nueva clase que comienza a surgir y que será determinante para los siglos venideros: la burguesía. Los nuevos logros comerciales hacen que los comerciantes, unidos en gremios, creen una pequeña red de empresas.

En este campo político aparecen las primeras nacionalidades. Los diferentes pueblos comienzan a tener conciencia de que pertenecen a un ente común. El poder político se traslada de los nobles feudales del medievo a la figura del rey. Los nobles comienzan a perder una influencia que va ganando la burguesía. Son comerciantes que provienen de los antiguos gremios. Su poder económico es fundamental para las familias reales que buscan sus apoyos.

La aparición de la imprenta lleva a una mayor divulgación de la literatura. Los libros ya no deben copiarse a mano en los monasterios. Se suceden las ediciones de incunables (el calificativo de incunable se aplica a toda obra publicada desde la aparición de la imprenta hasta principios del siblo XVI). Unido a esto llegan los nuevos descubrimientos geográficos, nuevas rutas que cambian la mentalidad. La Tierra deja de ser el centro del Universo para ser un planeta más que gira alrededor del Sol. El hombre toma conciencia de lo que es. Descubre que puede guiarse por su propia mano. Aparece el antropocentrismo. Dios deja de ser el eje alrededor del cual gira la vida humana. Desaparece la idea de que este mundo es un valle de lágrimas y se afianza la alegría de vivir. El Renacimiento es un canto a la belleza humana, al amor. Incluso las representaciones divinas se hacen más humanas. Desaparece el hieratismo medieval en el arte. Todo el arte se llena de profundidad y de expresión. El mundo se acomoda al hombre, ya no sólo a Dios: jardines y palacios están hechos para el disfrute de sus habitantes.

Cobra importancia el amor cortés. En este momento la literatura entra en los salones de los palacios. Durante la Edad Media la literatura formaba parte de los monasterios, ahora los nobles comienzan a interesarse por las letras. Garcilaso de la Vega fue uno de los autores que, enamorado de una dama casada le escribía poesías. Las mujeres se sentían alabadas por el hecho de que un caballero que no era su marido se sintiese atraído por su belleza. Pero la mayor parte de las veces esa belleza era una idealización. El amor cortés es una corriente literaria proveniente de la Provenza, Francia. A ella se suman la entrada de los nuevos metros italianos adaptados al español por Boscán y Garcilaso. Cabe destacar la gran aportación que supuso el soneto en toda la literatura posterior.

En definitiva, el Renacimiento supuso una enorme revolución en el modo de pensar de la cultura occidental en todos los campos intelectuales y artísticos. La mejora en las comunicaciones entre los reinos europeos hizo que se extendiera a gran velocidad.