El blog del español donQuijote.org

El trabajo de un erudito de la Real Academia de la Lengua Española debe ser ingrato e incomprendido. No hay año en el que no sea noticia por la inclusión de algún término polémico en el diccionario, por las críticas a alguna definición del mismo… o por su reiterada lucha en contra del mal uso de nuestra lengua o de los términos extranjeros, que son plaga.

En este caso, la última acción de la vetusta institución ha sido bastante innovadora. Una advertencia antes de contarte en qué consistía: te vas a sentir como si te contáramos un chiste del que ya sabes el final.

La RAE se disfrazó de firma de moda para sacar al mercado una fragancia y unas gafas oscuras. Aquellos que viesen su anuncio podían pedir los productos y, “en primicia”, de manera gratuita. Las gafas tenían un tratamiento especial que les daba un “blind effect” y el perfume tenía el bonito nombre de “Swine”.

Ya… por eso te decíamos que era como contarte un chiste del que ya sabías el final…

El inocente “cliente” recibía unas gafas con las que no podía ver nada y una fragancia que olía bastante mal. ¡Cómo hubiera cambiado la situación si hubiese comprendido “efecto ciego” y “cerdo”!

Tras el impacto inicial, ya sabéis cómo son las acciones virales, hay que dejar reposar el impacto y dedicar un tiempo a la reflexión. Estamos de acuerdo en que el abuso de términos extranjeros, y más cuando hay términos equivalentes, puede ser perjudicial para un idioma; pero también es cierto que muchos términos extranjeros se han instalado en nuestro idioma y de manera “académica” en su forma original (golf, ranking, club…) o en su forma “adaptada” (fútbol, ginebra…); algunos de estos últimos son constantes motivos de broma (güisqui, bluyín, pirsin) y se consideran ridículos. ¿Se podría detener, y más en esta era en la que estamos el desembarco masivo de estos términos? Actualmente, los españoles dan inglés como asignatura obligatoria y cada vez son más los que son capaces de disfrutar de contenidos de ocio sin doblaje.

Por otro lado, y con “otro lado” nos referimos al del otro lado del charco, cada vez hay un mayor uso de palabras de origen español entre los norteamericanos. Es llamativo ver cómo en muchas series los personajes se arrancan con una expresión en español, aunque sea del tipo ¡Vamonos! o Este hombre ha cometido un delito. ¿Habrá una institución que vele por el idioma de Shakespeare y denuncie este tipo de casos?

La campaña de la RAE va más allá y critica el esnobismo (perdón “superficialidad”), denuncia el uso vacío de palabras en otro idioma solo por el hecho de llamar la atención o de vender y advierte al lector/usuario español que la mejor manera de evitar disgustos es conociendo las posibilidades que tiene nuestra lengua. Quizá el poso amargo de esta singular campaña sea que realmente la única manera de convencer a nuestros compatriotas de lo valiosa que es nuestra lengua es convencernos para usarla como herramienta antifraude, pero así son las cosas. O bueno… quizá sea algo tan sencillo como decirnos que, para que no se rían de nosotros, es mejor conocer de qué nos están hablando. La RAE conoce muy bien a los que hemos nacido hablando esta lengua.

Ya lo ven, amigos, el conocimiento de una lengua es fundamental para progresar, para conocer una nueva cultura y para evitar disgustos. ¿Necesitan más razones para aprender con nosotros?

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